Die Bibel

 

Génesis 20

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1 DE allí partió Abraham á la tierra del Mediodía, y asentó entre Cades y Shur, y habitó como forastero en Gerar.

2 Y dijo Abraham de Sara su mujer: Mi hermana es. Y Abimelech, rey de Gerar, envió y tomó á Sara.

3 Empero Dios vino á Abimelech en sueños de noche, y le dijo: He aquí muerto eres á causa de la mujer que has tomado, la cual es casada con marido.

4 Mas Abimelech no había llegado á ella, y dijo: Señor, ¿matarás también la gente justa?

5 ¿No me dijo él: Mi hermana es; y ella también dijo: Es mi hermano? Con sencillez de mi corazón, y con limpieza de mis manos he hecho esto.

6 Y díjole Dios en sueños: Yo también sé que con integridad de tu corazón has hecho esto; y yo también te detuve de pecar contra mí, y así no te permití que la tocases.

7 Ahora, pues, vuelve la mujer á su marido; porque es profeta, y orará por ti, y vivirás. Y si tú no la volvieres, sabe que de cierto morirás, con todo lo que fuere tuyo.

8 Entonces Abimelech se levantó de mañana, y llamó á todos sus siervos, y dijo todas estas palabras en los oídos de ellos; y temieron los hombres en gran manera.

9 Después llamó Abimelech á Abraham y le dijo: ¿Qué nos has hecho? ¿y en qué pequé yo contra ti, que has atraído sobre mí y sobre mi reino tan gran pecado? lo que no debiste hacer has hecho conmigo.

10 Y dijo más Abimelech á Abraham: ¿Qué viste para que hicieses esto?

11 Y Abraham respondió: Porque dije para mí: Cierto no hay temor de Dios en este Lugar, y me matarán por causa de mi mujer.

12 Y á la verdad también es mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre, y toméla por mujer.

13 Y fue que, cuando Dios me hizo salir errante de la casa de mi padre, yo le dije: Esta es la merced que tú me harás, que en todos los lugares donde llegáremos, digas de mí: Mi hermano es.

14 Entonces Abimelech tomó ovejas y vacas, y siervos y siervas, y diólo á Abraham, y devolvióle á Sara su mujer.

15 Y dijo Abimelech: He aquí mi tierra está delante de ti, habita donde bien te pareciere.

16 Y á Sara dijo: He aquí he dado mil monedas de plata á tu hermano; mira que él te es por velo de ojos para todos los que están contigo, y para con todos: así fué reprendida.

17 Entonces Abraham oró á Dios; y Dios sanó á Abimelech y á su mujer, y á sus siervas, y parieron.

18 Porque había del todo cerrado Jehová toda matriz de la casa de Abimelech, á causa de Sara mujer de Abraham.

   

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Arcana Coelestia #2542

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2542. And spoke all these words in their ears. That this signifies an exhortation to the things thence derived that confirm, even until they should become obedient, is evident from the series in the internal sense, as well as from the signification of “ears.” From the series: There are many confirmatory things that support whatever the rational acknowledges; for it is precisely from these confirmatory things that its acknowledgment comes; and therefore it is that when rational things are being reduced to obedience exhortation is made to the things that confirm; for these are ever pressing in, and as it were rising up. From the signification of “ears:” In the internal sense of the Word “ears” signify obedience, by reason of the correspondence between hearing and obeying; which correspondence is moreover latent in the very word “hear,” and still more in “hearken;” the origin of which correspondence is from the other life, where they who are willing and obedient belong to the province of the ear, and indeed correspond to the hearing itself; which is an arcanum not yet known. But these things will become more clearly manifest when in what follows, of the Lord’s Divine mercy, correspondence will be treated of. That “ears” have this signification is evident from many passages in the Word. For the present we may adduce a single passage from Isaiah:

Make the heart of this people fat, and make their ears heavy, and shut their eyes; lest peradventure they see with their eyes, and hear with their ears, and their heart should understand (Isaiah 6:10).

Here to “see with the eyes” is to understand; and to “hear with the ears” is to perceive with affection, consequently to obey. And nothing else is signified where the Lord says, “He that hath an ear to hear, let him hear” (Matthew 11:15, 13:9, 43; Luke 8:8; 14:35).

  
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Thanks to the Swedenborg Foundation for the permission to use this translation.