Doctrina de Vida para la Nueva Jerusalén #0

Study this Passage

     
/ 114  
  

Doctrina de la Vida para la Nueva Jerusalén segundo de los Preceptos del Decálogo
Por Emanuel Swedenborg
---
Publicado por primera vez en latín en 1763
Este libro es el Advenimiento del Señor.
-----
Escritor: Emanuel Swedenborg
Traducción: Rev. Johnny Villaneuva, 2003
Revisión final: HDPF 2020
Todos los derechos reservados 2020
Heavenly Doctrine Publishing Foundation, Kempton, PA, USA
---
Prefacio de los Editores:

Esta traducción de la obra “Doctrina de la Vida para la Nueva Jerusalén”, fue hecha por el Rev. Johnny Zavalaga Villanueva de la traducción al portugués del Rev. Cristóvão Rabelo Nobre, que fue hecha del latín original. Esta traducción al español fue hecha en el año 2003, y fue apoyado por una donación privada. Fue revisada en el año 2020 para Heavenly Doctrine Publishing Foundation, que ahora presenta esta traducción para el publico.

Para obtener una copia de este PDF, utilice nuestro sitio web. Para obtener una copia del texto en otro formato, contáctenos por correo electrónico:
www.heavenlydoctrinepublishing.org
[email protected]
Andrew J. Heilman, Kempton, PA, septiembre de 2020

/ 114  
  
   Study this Passage
Table of Contents
Cap. I. Toda religión pertenece a la vida, y la vida de la religión es hacer el bien 1 Cáp. II. Nadie puede, por sí mismo, hacer el bien como es realmente el bien 9 Cáp. III. Cuanto más el hombre huye de los males como pecados, más practica los bienes, no por sí, sino por el Señor 18 (i.) Si el hombre quiere y practica los bienes antes de huir de los males como pecados. Los bienes no son bienes. Es porque, antes de eso, él no está en el Señor, como fue dicho anteriormente. 24 (ii.) Si el hombre piensa y habla con piedad y no huye de los males como pecados, su piedad no es piedad porque no está en el Señor. Por ejemplo, si frecuenta los templos, si escucha devotamente las predicaciones, si lee la Palabra y los libros de piedad, si participa del Sacramento de la 25 (iii.) Si el hombre tiene mucho conocimiento y sabe muchas cosas y no huye de los males como pecados, no es realmente sabio. Esto viene de la misma razón arriba dada, a saber: que él es sabio por sí mismo y no por el Señor. 27 Cáp. IV. Cuanto más alguien más huye de los males como pecados, más ama las verdades 32 Cáp. V. Cuanto más alguien huye de los males como pecados, más tiene fe y es espiritual 42 Cáp. VI. El Decálogo enseña cuáles son los males que son pecados 53 Cáp. VII. Que los homicidios, adulterios, robos y falsos testimonios de todo género, como las concupiscencias por ellos, son los males de que se debe huir como pecados. 62 Cáp. VIII. Cuanto más alguien huye de los homicidios de todo género como pecados, tiene mayor amor con el prójimo. 67 Cáp. IX. Cuanto más alguien huye de los adulterios de todo género como pecados, más ama la castidad 74 Cáp. X. Cuanto más alguien huye de los robos de todo género como pecados, más ama la sinceridad. 80 Cáp. XI. Cuanto más alguien huye de los falsos testimonios de todo género como pecados, ama más la verdad 87 Cáp. XII. Nadie puede huir de los males como pecados hasta el punto de tener aversión interior de ellos, a no ser combatiendo contra ellos. 92 Cáp. XIII. El hombre debe huir de los males como pecados y combatir contra ellos como por sí mismo. 101 Cáp. XVI. Si alguien huye de los males por cualquier otra causa que no sea porque son pecados, no huye de ellos, sino solamente hace que no aparezcan delante del mundo 108

Traducción por J. Villanueva.


Translate: